Poema demencial.
Hoy el sol ha salido por poniente.
A medio día la vela mayor se ha desintegrado.
Una nube negra ha dicho basta.
Llueven calamares y observo como la cubierta del Luna
se tiñe de negro con su tinta.
Aprovecho para cargar la estilográfica de mi abuela, que era bruja,
y escribo con ella una carta de amor al inspector de hacienda.
Palabras con olor a fideuá.
Le he puesto alioli al poema.
Las horas pasan en sentido opuesto a las agujas del reloj.
El sol avanza hacia el Este. Hoy se pondrá por levante.
He decidido comerme el poema.
Ahora se me repite.